Tú y nuestros dulces vómitos mentales.
123 no hagas trampa.
No me mires que te estoy pensando.
escribiendo, odiando.
El: Vaivén, vienen y van, esos trozos de cielo en la boca me hacen sentir tan vivo como muerto, no como aquellos que reposan en cofres o jarrones, muerto como los enamorados que no tienen conciencia al actuar, muerto como las patas de las aves cuando alzan vuelo y sólo se dejan llevar.
Ella: Y en cada pataleo se me musicaliza la respiración, y no es que sea del todo intencional radicalizar mi estado en un acorde, en una subida o en una bajada. Aveces me dan ganas de acuatizarme los sentidos y quedarme flotando. marea arriba. marea abajo. Hasta que se me maree la cabeza y me emborrache de aire.
El: Y así era él, aquel árbol de granizo sólo esperaba en el último piso del edificio de menta. Esperando a que llegara algún desprevenido de corazón para rociarlo de frio. Algunas noches iba y se sentaba un gato negro sobre su botella de 3 más finos temores y se dejaba enlagunar los amores con tiernas caricias del odio que le tenía a su amor.
Ella: La boca me sabe a flores, a amores y a errores, a amargura y a vehemencia. Toda una sopa de emociones con los ingredientes indicados en un momento no planeado.
Como amo tener pétalos en la boca y masticarte entero; Como siento cada cabeceo y la mirada se me arrastra como en una carrera sin fin. No hay gritos aficionados ni premios abanderados, sólo quedan tus ojos, los mios, una chispa y un atardecer hecho a base de tela para dormir.
No me mires que te estoy pensando.
escribiendo, odiando.
El: Vaivén, vienen y van, esos trozos de cielo en la boca me hacen sentir tan vivo como muerto, no como aquellos que reposan en cofres o jarrones, muerto como los enamorados que no tienen conciencia al actuar, muerto como las patas de las aves cuando alzan vuelo y sólo se dejan llevar.
Ella: Y en cada pataleo se me musicaliza la respiración, y no es que sea del todo intencional radicalizar mi estado en un acorde, en una subida o en una bajada. Aveces me dan ganas de acuatizarme los sentidos y quedarme flotando. marea arriba. marea abajo. Hasta que se me maree la cabeza y me emborrache de aire.
El: Y así era él, aquel árbol de granizo sólo esperaba en el último piso del edificio de menta. Esperando a que llegara algún desprevenido de corazón para rociarlo de frio. Algunas noches iba y se sentaba un gato negro sobre su botella de 3 más finos temores y se dejaba enlagunar los amores con tiernas caricias del odio que le tenía a su amor.
Ella: La boca me sabe a flores, a amores y a errores, a amargura y a vehemencia. Toda una sopa de emociones con los ingredientes indicados en un momento no planeado.
Como amo tener pétalos en la boca y masticarte entero; Como siento cada cabeceo y la mirada se me arrastra como en una carrera sin fin. No hay gritos aficionados ni premios abanderados, sólo quedan tus ojos, los mios, una chispa y un atardecer hecho a base de tela para dormir.
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